Solidaridad en las alturas

USIL donó ropa de abrigo y víveres a ollas comunes de Nueva Rinconada

Sonrisas de esperanza. Entre cerros ocultos por la neblina, los niños del asentamiento humano Nueva Rinconada, en San Juan de Miraflores, han aprendido a sortear los charcos de agua y barro que se forman por las constantes lloviznas en esta época del año.

A pesar del ambiente adverso, no han perdido la alegría y esperan un día cambiar esa realidad que afecta a las familias de las 250 asociaciones y agrupaciones familiares que conforman Nueva Rinconada.

Hasta esta zona llegaron los colaboradores de la Corporación Educativa San Ignacio de Loyola, liderados por su fundador presidente, Raúl Diez Canseco Terry, para compartir una mañana de alegría y esperanza.

Tras compartir un delicioso desayuno, los colaboradores de la USIL bailaron y jugaron con los niños y madres, para luego entregar a cada uno de ellos ropa de abrigo, zapatos y juguetes.

Además, se donaron víveres para las ollas comunes de este sector.

Diez Canseco destacó la organización de las madres para enfrentar las difíciles condiciones en que viven y así llevar el alimento a sus hogares. 

Recordó que ellas han sido ejemplo de superación en cada una de las difíciles etapas que ha vivido nuestro país.

Estamos aquí para motivar a la gente de buen corazón para que donen y ayuden, sobre todo, a los niños que sufren por la inclemencia del clima en diferentes regiones del país, añadió.

Por su parte, las madres agradecieron la colaboración y por brindar momentos de alegría a los niños.

Ollas comunes

En Nueva Rinconada hay 37 ollas comunes, de las 94 que hay en todo San Juan de Miraflores, comenta la señora Mariluz Jiménez Kuro, coordinadora de la olla común La Ollita Milagrosa.

Todos los días cada olla común prepara el almuerzo de 50 familias aproximadamente. Por ello, la madres se organizan para cocinar y buscar colaboraciones que les permitan adquirir los insumos para preparar los almuerzos, pues los dos soles que cobran por plato es insuficiente.

Nosotros esperamos que las autoridades se acuerden de nosotros, pero, sobre todo, de los niños, quienes son los que más sufren por la falta de servicios básicos, lugares apropiados para jugar y estudiar, agrega Luz Alama Riega, coordinadora de la olla común Madre Triunfadora.

El dato:

El 12 de abril de 2022 se publicó la Ley n.° 31458, que reconoce a las ollas comunes y garantiza su sostenibilidad y financiamiento; sin embargo, hasta la fecha no reciben presupuesto del Estado, lamentaron las madres.

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